
Edgar Palazio Galo (*)
La XVII Cumbre Empresarial China-Latinoamérica y el Caribe, celebrada recientemente en Managua, marcó un hito significativo en la cooperación entre estas dos regiones, con un énfasis particular en los acuerdos alcanzados entre China y Nicaragua. Este evento, que contó con la participación de 250 empresarios chinos y 70 delegados empresariales de diferentes países latinoamericanos, subrayó la creciente importancia de China como socio estratégico en el desarrollo socioeconómico de América Latina y el Caribe.
Uno de los principales logros de los acuerdos entre China y Nicaragua es el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, cimentadas en un enfoque de respeto mutuo y beneficios compartidos. Este marco de cooperación se alinea con los principios de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, promovida por China, que busca crear una red global de conectividad económica y cultural.
En el contexto de las relaciones internacionales, la relación entre China y Nicaragua destaca por su capacidad de trascender las tradicionales dinámicas de poder, apostando por un modelo de colaboración basado en la equidad y la complementariedad. Para Nicaragua, representa una oportunidad para diversificar sus relaciones comerciales, consolidar su soberanía en la toma de decisiones y proyectarse como un protagonista significativo en el ámbito internacional.
Por su parte, para China, fortalecer los lazos con Nicaragua no solo refuerza su posición como un socio clave en América Latina, también amplía su presencia en la región. Este movimiento geopolítico fortifica la estrategia de China de promover un orden internacional multipolar, en el que las relaciones Sur- Sur desempeñen un papel central.
Además, el fortalecimiento de las relaciones bilaterales se ve reflejada en el compromiso mutuo de promover la cooperación en foros multilaterales, demostrando una creciente convergencia en temas globales como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la reforma de instituciones internacionales, posicionándose como aliados en la defensa de un sistema internacional más inclusivo y equitativo.
A nivel práctico, los acuerdos bilaterales han sentado las bases para una colaboración más profunda en áreas claves que generan un impacto positivo para la economía y sociedad nicaragüense, ejemplificando cómo dos naciones con diferentes trayectorias históricas y culturales pueden encontrar puntos de convergencia para avanzar hacia objetivos comunes.
Impulso al desarrollo económico y comercial
Los acuerdos y contratos firmados con empresas chinas en el marco de la cumbre, representan un impulso significativo para el desarrollo económico de Nicaragua, abriendo puertas a nuevas oportunidades en áreas claves como infraestructura, tecnología, salud y comercio. Estos acuerdos no solo reflejan el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países, sino también el papel fundamental de la cooperación para lograr un crecimiento económico sostenible.
Entre los acuerdos más relevantes destacan:
● La firma del convenio para la construcción del nuevo Mercado Oriental en Managua, que no solo modernizará la infraestructura del país, sino que también proporcionará nuevos empleos y mejorará las condiciones comerciales en la capital.
● El contrato de ingeniería, procura y construcción para el puerto de aguas profundas en Bluefields, que fortalecerá la conectividad internacional y la competitividad del país.
● La creación de un centro logístico inteligente en cooperación con la Empresa Portuaria Nicaragüense, que permitirá optimizar las operaciones comerciales y fomentar el desarrollo de la infraestructura en el país.
Otros proyectos clave incluyen la creación de una planta de reciclaje de metales en Nindirí y Masaya, que contribuirá tanto al cuidado del medio ambiente como a la creación de nuevos empleos en la industria del reciclaje; y el diseño y construcción de un centro regional para la producción y distribución de medicamentos, que mejorará el acceso a productos médicos en Nicaragua y otros países de la región.
Además, la planta eólica El Barro, que se encuentra en proceso de construcción, fortalecerá la capacidad energética de Nicaragua y ayudará al país a avanzar hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles.

Una de las ventajas más significativas de estos acuerdos es la transferencia de tecnología y conocimientos técnicos. China, reconocida mundialmente como un líder en innovación tecnológica, ofrece a Nicaragua la posibilidad de modernizar sus procesos administrativos, aumentando la eficiencia y reduciendo los costos operativos en diversas áreas.
Esta transferencia no solo abarca herramientas tecnológicas, sino también conocimientos técnicos especializados que permitirán a Nicaragua optimizar su infraestructura y servicios en sectores clave como el transporte, la salud y la energía. Esta transferencia de conocimientos facilitará la capacitación de la fuerza laboral local, creando una base sólida para el desarrollo de una economía más competitiva y basada en el conocimiento, algo fundamental para el futuro de Nicaragua en un mundo cada vez más globalizado.
También la cooperación tecnológica contribuirá al fortalecimiento de las capacidades del país en términos de investigación y desarrollo, lo que permitirá a Nicaragua posicionarse mejor en el contexto global y diversificar su economía. Al mejorar las capacidades tecnológicas, se abrirán nuevas oportunidades para la población joven y emprendedora de Nicaragua, permitiéndoles participar en una economía más moderna y con más posibilidades de acceder a mercados internacionales.
A nivel regional, el fortalecimiento de las relaciones comerciales y de inversión con China pueden tener efectos positivos para toda Centroamérica. Al consolidarse como un socio clave de China, Nicaragua podría jugar un papel clave en la integración económica de la región, facilitando el acceso de otros países del área al vasto mercado chino. Esto no solo abriría nuevas oportunidades comerciales para la región, también promovería la cooperación intrarregional, beneficiando a países que históricamente han tenido menos acceso a mercados internacionales.
Los acuerdos reflejan un enfoque pragmático y estratégico. El modelo de colaboración, fundamentado en el respeto mutuo y los beneficios compartidos, tiene el potencial de convertirse en un referente para futuras relaciones en la región, demostrando que la cooperación entre una potencia global como China y un país en desarrollo como Nicaragua puede ser fundamental para construir un futuro más próspero y equilibrado.
Impacto geopolítico
El impacto geopolítico de estos acuerdos trasciende el ámbito de las relaciones bilaterales y refleja las dinámicas emergentes en las relaciones internacionales del siglo XXI. En un contexto global marcado por tensiones entre potencias y con un sistema internacional en transformación, esta asociación muestra cómo los países en desarrollo pueden redefinir sus roles y formar nuevas alianzas estratégicas.
En primer lugar, la creciente influencia de China en América Latina desafía el predominio que desde la Doctrina Monroe se arroga Estados Unidos, lo que marca un cambio significativo en la narrativa política global. China no solo es un socio económico para muchos países, sino también un actor político importante que propone alternativas a los modelos de desarrollo y cooperación tradicionalmente impuestos y condicionados por Occidente.

Para Nicaragua, esta relación tiene un impacto significativo. En un contexto internacional marcado por amenazas y sanciones del imperio yanqui y sus aliados europeos, el vínculo con China contribuye como plataforma de resistencia y reafirmación de soberanía. Además, la asociación con una potencia global como China fortalece la posición de Nicaragua en los foros internacionales, permitiéndole ejercer mayor influencia en temas cruciales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la reforma de las instituciones multilaterales.
Desde la perspectiva china, fortalecer relaciones con países como Nicaragua forma parte de una estrategia más amplia para consolidar su presencia en el Sur Global. Al establecer asociaciones con países en desarrollo, China no solo amplía sus alianzas, sino que también fomenta un frente común para promover un orden internacional más equilibrado y multipolar.
Esta estrategia refuerza el concepto de “diplomacia de ganancia compartida”, basada en la cooperación y el respeto mutuo, sin imponer condiciones.
La filosofía de la diplomacia de ganancia compartida puede comprenderse a partir de lo señalado por el ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Wang Yi. “En 2024, nos centraremos en promover la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Cumpliremos con nuestras responsabilidades como un gran país responsable y haremos las debidas contribuciones al progreso humano con sabiduría oriental; siempre nos apegaremos a la apertura y la inclusión, consolidaremos y expandiremos la red global de asociaciones, y promoveremos juntos el desarrollo y el progreso de la civilización humana.
Siempre defenderemos la equidad y la justicia, abogaremos por la construcción de un mundo multipolar, igualitario y ordenado, e insistiremos en que todos los países, sin importar su tamaño, puedan desempeñar el papel que les corresponde en el sistema multipolar. Siempre perseveraremos en la cooperación de ganancias compartidas, impulsaremos activamente una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva, y promoveremos a los pueblos de todo el mundo a emprender conjuntamente el amplio camino hacia la modernización”.
A nivel regional, la relación entre China y Nicaragua podría catalizar un cambio en la dinámica geopolítica de Centroamérica. Otros países de la región podrían verse motivados a estrechar lazos con China, diversificando sus relaciones exteriores y explorando nuevas oportunidades de cooperación, lo que podría generar una mayor integración económica y política en la región, impulsando una interacción más autónoma y estratégica con actores globales multipolares (Guatemala y Bélice).
Uno de los aspectos más relevantes de este impacto geopolítico es cómo los acuerdos China-Nicaragua contribuyen a redefinir las relaciones Sur-Sur. Los países en desarrollo, que históricamente han estado marginados en el sistema internacional, están demostrando que pueden unirse y formar alianzas estratégicas para promover un modelo de desarrollo más inclusivo. En este sentido, la cooperación entre China y Nicaragua es un claro ejemplo de cómo los países con diferentes niveles de desarrollo pueden trabajar juntos para generar beneficios compartidos y fortalecer su soberanía.

Además, el impacto simbólico de estos acuerdos no debe subestimarse. La alianza entre China, una potencia global, y Nicaragua, un país centroamericano relativamente pequeño, envía un mensaje claro sobre el compromiso de China con un orden internacional inclusivo y multipolar, como el que promueven los BRICS. Este mensaje resuena no solo en América Latina, sino también en otras regiones del mundo donde los países en desarrollo buscan diversificar sus relaciones y construir asociaciones más equilibradas.
En resumen, estos acuerdos no son sólo una colaboración económica bilateral, son un reflejo de los cambios profundos que están ocurriendo en las dinámicas geopolíticas globales. Al fortalecer sus lazos, China y Nicaragua avanzan en sus respectivos objetivos de desarrollo y están contribuyendo a la construcción de un sistema internacional más equilibrado y representativo de las realidades del siglo XXI.
Conclusión
Los acuerdos alcanzados durante la cumbre China-Latinoamérica y el Caribe representan un paso importante hacia una cooperación estratégica que promete transformar positivamente la relación entre China y Nicaragua. Si bien es cierto que existen desafíos, éstos también abren nuevas puertas y ofrecen valiosas oportunidades para consolidar una colaboración duradera y fructífera entre ambos países. Estos retos pueden convertirse en catalizadores para un crecimiento aún más sólido en las áreas económica, política y social.
Desde un punto de vista geopolítico, la relación con China coloca a Nicaragua en una posición privilegiada para diversificar sus alianzas y abrir nuevas oportunidades en el ámbito internacional. A medida que Nicaragua se integra más profundamente en la economía global, se presenta la oportunidad de fortalecer sus vínculos con otros países, creando un entorno de cooperación más equilibrado y ofreciendo alternativas a los modelos tradicionales de desarrollo.
En términos de impactos sociales, la implementación de proyectos estratégicos tiene el potencial de transformar la calidad de vida de los nicaragüenses. Las inversiones en infraestructura y energía pueden generar un progreso significativo en comunidades de todo el país, al mismo tiempo que se asegura que los beneficios sean inclusivos y lleguen a aquellos que más lo necesitan. Un enfoque inclusivo garantizará que el crecimiento económico vaya de la mano con la equidad social, mejorando el bienestar de la población y promoviendo la reducción de la pobreza.
Como bien lo indicó el compañero Laureano Ortega Murillo, asesor presidencial para Promoción de Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional: “Estamos llevando a cabo la firma de acuerdos y contratos significativos con empresas chinas para ejecutar proyectos trascendentales en Nicaragua. Estas iniciativas nos permitirán dar pasos firmes hacia el desarrollo y contribuirán a la lucha contra la pobreza hasta lograr la erradicación de la pobreza extrema”.
A medida que Nicaragua avanza en esta alianza estratégica con China, el país tiene la posibilidad de proyectarse como un actor clave en la nueva economía global, diversificando su modelo de desarrollo y fortaleciendo su posición en los foros internacionales. Con una visión estratégica, inclusiva y bien gestionada bajo la conducción del buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, Nicaragua consolida un futuro próspero y sostenible, reafirmando su compromiso con el bienestar de su población y el desarrollo equilibrado de la región.
* Profesor Titular UNAN-Managua. Departamento de Extensión y Vinculación Social.
Excelente aporte desde sobre los convenios bilaterales y multi bilaterales en la región. La presencia china en nuestro país es productiva por cuanto rompe el equilibrio establecido por las metrópolis que buscan el beneficio individual, este modelo transfiere tecnología y comparte el conocimiento científico tecnólogo, a raíz de la industrialización en occidente, siglo XVIII e inicio del siglo XIX , occidente cerró el conocimiento y transferencias técnicas y tecnología a los países en desarrollo no es el caso chino que abre y comparte conocimiento a los países en desarrollo, Agusto Zamora Rodríguez expresa que de esta visión multipolar y de China el gran ganador es y serán los países pobres por las buenas relaciones que china ha establecido en la modernidad.