Se instaura el Diálogo Nacional en Nicaragua

Se instaura el Diálogo Nacional en Nicaragua

Convocado por el presidente Daniel Ortega y auspiciado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, se instauró el Diálogo Nacional este 16 de mayo en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora de Fátima, mientras miles de nicaragüenses apostados en los alrededores abogaban por la paz y la justicia, y en los hogares de todo el territorio había expectación y esperanza que el país retorne a la normalidad tras semanas de violencia de grupos vandálicos promovidos por la derecha, que han generado muertes, caos, saqueos, tranques y destrucción de propiedades públicas y privadas.

Además del gobierno sandinista, en el diálogo participan los obispos de la Conferencia Episcopal, encabezados por su presidente el cardenal Leopoldo Brenes, como mediadores y testigos; así como representantes de estudiantes, de diferentes sectores económicos, sociales y políticos, y miembros de la llamada sociedad civil. Durante la apertura también estuvo el cuerpo diplomático acreditado en el país.

“Podemos asegurarles que seguimos y seguiremos trabajando para que se establezcan la verdad y responsabilidades
alrededor de los dolorosos y trágicos hechos de las últimas semanas, y nos comprometemos a fortalecer todas las libertades como corresponde a un Gobierno responsable, serio, respetuoso de todas las expresiones de vida, cultura y humanidad”, expresa el presidente Ortega en una carta dirigida al cardenal Brenes y a los obispos días antes de la instauración del Diálogo Nacional.

En esa misiva, el mandatario reitera a las autoridades católicas “nuestro compromiso con el diálogo, la justicia, la seguridad y la paz, y permanecemos abiertos a escuchar e incorporar todos los aportes que representen unidad de propósitos para que Nicaragua sea, en todo sentido, cada vez mejor”.

Efectivamente, durante la instalación del diálogo el comandante Ortega exhortó a que la responsabilidad de todos los nicaragüenses es “cruzar este momento trágico para instalar las bases de la paz en nuestro país, una paz con justicia, una paz con libertad, una paz con democracia”.

Respeto a la dignidad de las personas

Poco antes, el cardenal Brenes pidió a los representantes convocados a ser artífices y constructores de la paz. “Los obispos de la Conferencia Episcopal deseamos saludar a los hijos de nuestra nación nicaragüense y a las naciones que representan y que siguen con atención especial este día y tienen puesto no sólo sus planteamientos y demandas, sino las más altas expectativas y aspiraciones de desarrollo humano pleno, integral y sostenible”, destacó el Presidente de la Conferencia Episcopal.

Casi en los términos planteados por el presidente Ortega, el purpurado sostuvo que lo anterior pasa por el respeto a la dignidad de todas las personas y de la que devienen todos los derechos fundamentales inherentes, como la aspiración a la vida, la libertad, la verdad y la justicia.

“Nosotros los obispos de la Conferencia Episcopal hemos aceptado este difícil y complejo desafío y emprender en carácter de mediadores y testigos el único camino admisible para conciliar los más altos anhelos de cada uno y encontrar juntos las posibles salidas y solución a las demandas y expectativas tan complejas como diversas, pero esencialmente idénticas en su esencia y aspiración suprema”, explicó.

De acuerdo al cardenal Brenes, “a través del diálogo y de la escucha podemos ayudar a construir un mundo
mejor haciendo que sea un lugar de acogida y de respeto contrarrestando así las divisiones y los conflictos”. En
consecuencia, instó a “no quebrar los lazos del diálogo y para que nunca falte la escucha que es la manifestación
más simple de la caridad hacia los hermanos”.

“Les pedimos sean artífices y constructores de la paz”, dijo, para agradecer a los que de una u otra manera han ido aportando su granito de trigo para hacer posible el diálogo. En ese sentido, mencionó al general Alvaro Baltodano y al Papa Francisco, “que desde el inicio de la crisis de nuestra nación ha mostrado su preocupación, cercanía y oración por la misma”.

El Presidente de la Conferencia Episcopal recordó que la iglesia es un puente para unir a los distanciados. “Queremos ser puentes entre hermanos de una misma nación, separados por edades, intereses, maneras de percibir la realidad y concebir las soluciones que nos han hecho, que nos han llevado a las dolorosas y múltiples realidades acontecidas y que hoy nos han traído aquí”, resaltó.

Legado de paz y de convivencia

Por su parte, la vicepresidenta Rosario Murillo consideró que el diálogo debe servir para la comunicación con respeto, y ratificó la buena fe y el respeto con el que ha asistido el gobierno sandinista a este histórico encuentro.

“Creemos que esta mesa de diálogo nacional que nos reúne a todos debe servir para que precisamente nos comuniquemos con respeto, expresemos todos nuestros sentimientos, nos sentimos indignados por lo que ha ocurrido en Nicaragua”, aseguró.

Ante las voces altisonantes que en algunas ocasiones se escuchaban en el evento de parte de los representantes de los estudiantes y de la llamada sociedad civil, la Vicepresidenta insistió que el camino de Nicaragua no es la guerra, sino la paz. “Les pido a todos que pensemos en Nicaragua como madre de todos, que pensemos en las nuevas generaciones, tenemos que dejar un legado de paz, de convivencia, de aprendizaje, nos toca aprender a convivir, escucharnos con respeto”, expresó.

Durante su invocación al Altísimo al instaurarse el Diálogo Nacional, el obispo de la Diócesis de León, monseñor Bosco Vivas oró al Señor reconociendo “con sinceridad que todos hemos pecado, la medida de nuestras culpas, las de cada uno de nosotros tú las conoces, perfectamente, por tu Palabra sabemos que el juicio ante ti será más riguroso para los que hemos recibido de tu bondad vocaciones que nos obligan a servir desinteresadamente a los demás o a realizar acciones que tienen impacto en otras personas”.

“Tu hijo nos dice que al que más se le dio más se le va a exigir. Estas palabras Señor queremos tomarlas en serio quienes participamos en este Diálogo, te lo pedimos que no seamos sordos a tu voz, hay quienes han orado y rezan ahora mismo para que según tu voluntad cumplamos con los requerimientos de llegar a compromisos que pongan con el respeto a las leyes establecidas, las bases a una nueva realidad que a la luz de tu Espíritu debemos de buscar, descubrir y realizar”.

Más aún, el obispo Vivas pidió “que cesen esas muertes violentas, que se haga justicia, pero que esta justicia no encienda en nadie sentimientos de búsqueda, de violencia o sentimientos de venganza”. E imploró que “todos los nicaragüenses sepamos distinguir lo que viene de tu Espíritu y lo que procede de nuestras pasiones, egoísmo o
intereses personales o de grupos”.

“Que tengamos el valor, el coraje de hablar lo que pensamos que es verdad, con respeto, pero también que sepamos escuchar con humildad lo que se nos diga con buena voluntad, aunque lo que oigamos no nos agrada, que cualquier idea planificación o participación en el Diálogo no sea estrategia hipócrita, sino que todo lo que aquí se diga se planifique y se plasme en compromisos…”.

Delegaciones y representaciones

La Comisión de Mediación y Testigo está integrada por el cardenal Leopoldo Brenes, monseñor Rolando Álvarez, monseñor Jorge Solórzano, monseñor Bosco Vivas y monseñor Silvio Báez, obispos delegados por la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Por el gobierno sandinista, la delegación la coordina el canciller Denis Moncada y está integrada por Luis Barbosa y José Angel Bermúdez, representantes de los trabajadores; José Adán Rivera, el rector de la Universidad Agraria Telémaco Talavera, y el ministro y productor de café Edward Centeno, del sector rural; por las universidades las rectoras Flor de María Valle, de León, y Ramona Rodríguez de la UNAN-Managua.

Igualmente, una delegación de 13 jóvenes de la Unem . Además, representación del gabinete económico compuesta por el comandante Bayardo Arce, Iván Acosta, Ovidio Reyes y Alvaro Baltodano, el diputado y constitucionalista Edwin Castro, los periodistas Adolfo Pastrán y Moisés Absalón Pastora; así como Gilda Bolt y
la doctora Sonia Castro.

La delegación gubernamental cuenta con asesores como el vicecanciller Saúl Arana, experto en procesos de Diálogo; y Sofía Clark, sobrina del Canciller de la Paz, Padre Miguel d’Escoto Brockmann, quien estuvo como coordinadora de su Equipo cuando fue Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“Tenemos un equipo de lujo, mucha ponderación, mucha madurez, mucha sensatez, y sobre todo la disposición que está sobre la mesa de encontrar todos juntos la solución, escuchándonos, dialogando, con respeto. El ruido no nos hace fuertes. Los argumentos, las razones, nos vuelven fuertes, y el respeto es la clave”, resaltó la compañera Murillo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *